¿Sabes qué sitio de Madrid se llamaba “El Maxim´s golfo” porque al cerrar todos los cafés de la Puerta del Sol era el único establecimiento abierto donde se podía tomar algo caliente y recién hecho?

Hay sitios que te traen recuerdos. A personas. A momentos. Hay sitios en los que has vivido tanto que cuando vas, solo sientes. Hay otros que cuentan sus propias historias. Sitios cuyas paredes tienen vida. Así es San Ginés: una mezcla de todo es lo nos pasa a los madrileños que por ahí hemos pasado durante años.

Un clásico en Madrid: Chocolatería San Ginés

El local se encuentra muy cerca de la Puerta del Sol, al lado de la que ha sido una de las discotecas más famosas de la capital: Joy Eslava. Tomando la calle Arenal desde la actual ubicación del cartel de Tío Pepe, accedes al Pasadizo de San Ginés. Acceso al paraíso de los churros y el chocolate.

Cuando llegas, unas letras rojas te dan la bienvenida, una cola de mínimo 15 personas ansiosas por probar un poco de historia y un cartel que recuerda que Ramón María de Valle-Inclán se inspiró en este lugar para su famosa obra “Luces de Bohemia” (1920). Camareros con chaquetas blancas entran y salen con bandejas llenas de tazas apiladas, con platos a rebosar de churros y porras. El olor impregna todo el pasadizo.

Un clásico de Madrid

La espera no es larga pues el servicio es rápido. Pides, pagas y te sientas. Y pronto te llega a la mesa. Y aquí comienzas a ver las costumbres de cada uno. Unos empiezan por las porras, las parten y las mojan en el chocolate espeso. Otros directamente prueban el chocolate antes de meter mano a los churros. Otros pedimos azúcar mientras decimos “así los tomaba mi abuelo”. Sirves en un plato el azúcar, coges un churro/porra, aplastas y pruebas. Lo alternas con el chocolate. Y así hasta que te das cuenta que lo que habías pedido no es suficiente, como sospechabas. Te levantas y, sin necesidad de hacer la cola, vuelves a pedir. Y todo comienza otra vez.

(La última imagen es con un churro, pero creo que debí devorar antes de hacer la foto con la porra)

Años haciendo esto -con la familia, con los amigos, con los extranjeros que vienen a tu ciudad, con más o menos alcohol en el cuerpo- te permiten anticipar el placer que solo obtienes en este trocito del Madrid más escondido. Una vez pruebas el chocolate oscuro y espeso típico de aquí, lo de fuera te parece poco. Una vez que sabes que el churro puede sostenerse dentro del chocolate, y haces la prueba, ya solo buscas San Ginés.

Un local de renombre que no ha perdido fama, un sitio conocido por extranjeros y nacionales, un lugar de encuentro los fines de semana. Un punto donde se hablan multitud de idiomas, pero que es uno de los pilares de la capital española. Un sitio obligatorio para conocer la historia.

La Chocolatería San Ginés nace en 1894 como una buñulería-churrería. Según indica la propia web era un lugar frecuentado por la bohemia y los eruditos de la literatura y las artes. Como recordaba el cartel a la puerta, Valle –Inclán citó la chocolatería en su obra más célebre (Buñolería Modernista).

En “Luces de bohemia”, Max Estrella, ilustre poeta ciego y borracho, tras renunciar al dinero que le ofrecía un billete premiado de lotería, lanza  un discurso a voz en grito sobre la vida, razón por la cual es apresado en la puerta de lo que hoy es la chocolatería y llevado a un calabozo por escándalo público. Tras una noche en la cárcel, misteriosamente consigue escapar. Desde entonces, la puerta de este local es un punto inolvidable para todos los amantes de la vida bohemia, el teatro y las artes. El callejón aún conserva las farolas, la niebla y el empedrado que fueron testigo de los últimos pasos del poeta ciego antes de convertirse en el querido espíritu de todos los artistas y personajes bohemios del mundo.
(Fuente: http://www.excelenciasgourmet.com/noticia/san-gines- la-chocolateria- de-madrid-en-el- mundo)

Leyendo la historia en su página web descubres que también Benito Pérez Galdós alude al Arco de San Ginés en la segunda serie de los Episodios Nacionales (1875-18779).

Originalmente el establecimiento era una hospedería y un mesón (1890). No olvidemos que aquí se han dado cita algunos personajes ilustres, desde escritores a políticos o actores. Sus paredes son testimonio de todo ello con las fotografías que allí cuelgan.

Abierta 24 horas al día, 365 días al año, invita a cualquiera que lo desee a probar un poco de historia.

NOTA: hoy en día también se puede disfrutar de sus churros y su chocolate en Bogotá (Colombia) y en Shanghái (China).

 

Chocolatería San Ginés

Pasadizo San Ginés, 5

Metro: Sol y Ópera

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