Hoy más que nunca, Barcelona

Llevo días con esta entrada esperando a sacar tiempo para publicarla. Tras acontecimientos recientes, la publico ahora y lo hago más convencida y con más ganas que nunca. No debemos permitir que se nos amenace, ni que el miedo nos paralice. Sigamos viajando y soñando, disfrutando de lo que tenemos y demostrando que no tenim por. No tenemos miedo. Sigamos viviendo.

 

Hay días que necesitas desconectar. Ignorar lo que te rodea y buscar algo nuevo; alterar la rutina. Para ello, coges a quienes sabes que te van a seguir con ese sentimiento sin preguntar. Se levantarán a las 4 am y cogerán contigo un tren rumbo a Barcelona para volver en pocas horas. Solo eso: eliminar fronteras y tensiones.

Pues eso hicimos. En un momento de poca cordura, decidimos coger e irnos a la Ciudad Condal y redescubrirla. Todas habíamos estado ya allí pero no nos importó repetir un destino así. Con más sueño que idea de lo qué íbamos a ver, nos plantamos en la estación de Sants a las 09:30 h. Cada una con una preocupación distinta. Una, con mapa en mano, dónde estamos y a dónde vamos; otra, por favor, dadme un café ya; y yo, dónde y qué comeremos hoy.

Partners in crime

Partners in crime

Y dónde comimos… Semproniana.

Un lugar de ensueño si te gusta lo inesperado. Un local azul entre edificios tirando a grises parece anunciar un pequeño paraíso en la tierra. Un lugar donde nada es lo que parece y todo está reinventado.

Según entras te dan la bienvenida unas paredes rojas, llenas de recetas escritas a mano, y el encargado de los postres haciendo algunas de esas delicias que luego encontrarás en carta. Entramos para acceder a uno de los comedores, con las paredes llenas de periódicos, sellos y letras. Tomamos asiento en una mesa justo delante de un gran mueble con muchos armarios cuyos tiradores son… ¡cubiertos! Miramos alrededor y no hay dos mesas iguales. No puedes apartar las vistas de los detalles que dibujan este pequeño restaurante. Entiendes más que nunca la expresión: en los detalles está la diferencia. Y tanto.

Aunque la carta no es muy extensa, tuvimos problemas para elegir. Todo sonaba bien, la verdad.

Los platos que pedimos:

Mientras elegíamos y esperábamos a la comida nos comimos una cesta y media de este delicioso pan… así empezamos. Aquello no podía acabar bien.

Mientras elegíamos y esperábamos a la comida nos comimos una cesta y media de este delicioso pan... así empezamos

Mientras elegíamos y esperábamos a la comida nos comimos una cesta y media de este delicioso pan… así empezamos

Coca con tomate y jamón (Coca amb tomàquet i pernil)

Coca con tomate y jamón (Coca amb tomàquet i pernil)

Coca con tomate y jamón (Coca amb tomàquet i pernil)

Macarrón relleno de butifarra negra (Macarró farcit de botifarra negra)

Macarrón relleno de butifarra negra (Macarró farcit de botifarra negra)

Macarrón relleno de butifarra negra (Macarró farcit de botifarra negra)

Bacalao con miel y romero (Bacallà amb mel y romaní)

Bacalao con miel y romero (Bacallà amb mel y romaní)

Bacalao con miel y romero (Bacallà amb mel y romaní)

Frío y caliente de foie con parmesano (Fred i calent de foie amb parmesà)

Frío y caliente de foie con parmesano (Fred i calent de foie amb parmesà)

Frío y caliente de foie con parmesano (Fred i calent de foie amb parmesà)

La hora de los besos (y sí, el pintalabios se come)

La hora de los besos (y sí, el pintalabios se come)

La hora de los besos (y sí, el pintalabios se come)

Muy buen servicio, comida calidad, entorno de lujo… volveremos en otro momento de locura.

Semproniana

C/ Roselló 148, Barcelona

934 531 820

 

No me resisto a no hablar brevemente de uno de mis sitios favoritos de Barcelona: el pont del Bisbes (en catalán) o el puente del Obispo (en castellano), que une el palacio de la Generalitat de Catalunya con la Casa dels Canonges. Aunque pueda parecer de otra época, su edificación data de 1928, obra de Joan Rubió i Bellver, discípulo del arquitecto por excelencia de la ciudad, Antonio Gaudí. El nombre le viene dado por el obispo Manuel Irurita Almandoz, fusilado durante la Guerra Civil Española y cuyos restos están en la Catedral de Barcelona.

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Su estilo neogótico encaja perfectamente con el conjunto de edificios colindantes. En concreto la decoración está inspirada en el gótico flamígero o tardío. Entre la decoración podemos encontrar los símbolos de Alpha y Omega y una calavera (que se dice que es auténtica), con una daga atravesándola.

Entre las leyendas que circulan alrededor de esta obra están las que dicen que si andas de espaldas mirando directamente a la calavera se te concederá el deseo que estés pensando, y (…) que si algún día alguien quitase la daga que atraviesa la calavera, Barcelona se hundiría sobre sus cimientos y desaparecería como si fuese una especie de Atlántida (Historias del Globo).

 

Bon viatge i que aprofiti!

 

 

 

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